Grupo L01 - Bosque lluvioso Tropical

Wednesday, November 16, 2005

segunda participacion "especies en peligro"

Escobar Barrera David
Andrade Gomez Cesar
Fernandez Valdez Jose

Especies en peligro 2º

El tigrillo, "gemelo" del ocelote
Animal nocturno, ágil y vigoros habitante de las ramas de los árboles, el tigrillo o margay, "chul ya" en maya (Felis wiedii yucatanica), es el más pequeño de los felinos manchados silvestres, apenas un poco mayor que un gato doméstico. Sus grandes ojos oscuros de pupilas alargadas y brillantes y su desarrollado sentido del oído le permiten cazar a sus presas en las oscuras noches de las selvas tropicales.
Su larga cola, más que sus patas traseras y sus ojos enormes, son características de su especie. El color general de su cuerpo es gris o café grisáceo con el vientre blanco y está cubierto de manchas negras más claras en el centro que en las orillas, de forma y tamaño variable.
Un tigrillo adulto llega a pesar de 3 a 6 kilogramos.
Suele confudirse con el ocelote (Felis pardalis), del cual el Diario publicó amplio reportaje en noviembre pasado. En esa ocasión se hizo referencia a que otro nombre con el que se conoce al ocelote es el de tigrillo, debido al gran parecido entre ambas especies. Sin embargo, la diferencia entre ambas especies radica en que el ocelote tiene la cola más corta y, por lo común, es mucho más grande que el tigrillo. Un macho grande de margay puede ser apenas como las hembras más pequeñas de ocelote.
Su rango de distribución en el continente abarca desde el sur de México hasta Uruguay y Argentina, en altitudes que alcanzan hasta los 900 metros sobre el nivel del mar. Aunque se encuentra ampliamente distribuido en esta zona, siempre parece ser más raro que el ocelote.
A pesar de que la disminución de su hábitat, principalmente por actividades humanas, como la agricultura y ganadería, ha colocado al trigrillo en la lista de animales amenazados del país, la variedad de esta especie que habita en Yucatán, Felis wiedii yucatanica, todavía puede encontrarse al sur y sureste de la entidad, sobre todo en la frontera con Quintana Roo, así como en los extremos este y oeste de la costa.
CONOCIMIENTO TRADICIONAL
Como ningún otro felino pequeño, el margay pasa la mayor parte de su vida trepado en los árboles, donde duerme de día y se alimenta de noche. Su dieta está formada principalmente por aves, aunque también come reptiles y mamíferos arbóreos pequeños.
Puede aparearse en cualquier época del año. No se conoce su período de gestación, pero llega a tener de 2 a 3 crías, las cuales nacen ya moteadas y comúnmente en un tronco hueco, aunque en un estudio sobre áreas de incidencia y relaciones ambientales de los felinos en Yucatán, realizado en 1990 por los estudiantes de Biología de la UADY David Alonso Parra y Julián Granados Castellanos, se menciona que también es frecuente que los tigrillos nazcan en el interior de una sascabera.
Según consta en ese estudio, actualmente muy pocos campesinos yucatecos pueden distinguir entre el ocelote y el tigrillo, sobre todo por sus huellas y características de pelaje.
"Una muestra clara de la pérdida del conocimiento tradicional sobre la fauna del campesino maya se ejemplifica con el bajo porcentaje de encuestados que puede distinguir al tigrillo del ocelote", señalan los estudiantes. Como todos los felinos, el tigrillo es un depredador carnívoro por excelencia. Sus hábitos y su mismo organismo están perfectamente adaptados para la cacería.
Aunque el tigrillo es una especie amenazada, no se considera en peligro de extinción. La diferencia radica en que cuando una especie está amenzada puede recuperar sus poblaciones si se detienen los problemas que lo afectan, generalmente la destrucción de su hábitat o su cacería.
Por el contrario, para una especie en peligro de extinción no es suficiente detener el daño causado, se necesita además implementar programas de recuperación, como protección de áreas donde habita o reproducción en cautiverio.
NI UNO IGUAL A OTRO
El tigrillo es el único felino del Nuevo Mundo que puede bajar un árbol de "cabeza", es decir, de cara al suelo, gracias a las uniones de sus tobillos que los hacen rotar la suficiente, como sucede con las ardillas.
Existe mucha variación individual en el patrón de las manchas y la coloración general del cuerpo, por lo que no existe un tigrillo igual a otro. Sus patas son muy grandes y sus flancos fuertes y flexibles le permiten andar entre las ramas.
Con base en encuestas entre la población del interior del Estado, en el trabajo de los estudiantes de Biología de la UADY se indica que la distribución del tigrillo en Yucatán presenta mayor incidencia en los petenes (islotes de árboles que crecen entre la vegetación baja inundable de los pantanos a la orilla de la costa), en el monte alto y en la vegetación secundaria, conocida en maya como "hub'che". También es posible encontrarlos en la milpa y en el plantel (monocultivos de henequén), donde es más escaso.
El nombre maya "chul ya" es el más utilizado en Yucatán para este felino manchado, sin embargo, también se le conoce en algunos lugares como "chulul" o "Chuchul". Según el Diccionario Maya Cordemex, chu'chul significa "pequeño animal que mama".
La mayor presión que sufre el "chul ya" de las actividades humanas en Yucatán es la cacería y, en mayor medida, los desmontes para agricultura y ganadería, así como la infraestructura urbana y de comunicación, que ocasiona cambios drásticos en su hábitat.
En la entidad, los felinos se cazan por la demanda de su piel, para el comercio de crías y como consecuencia de que se alimentan de animales domésticos.
La demanda de pieles y crías de éste y otros felinos silvestres ha ocasionado que su cacería se convierta en alternativa de ingresos para los pobladores locales. Empero, al parecer la cacería de felinos no se realiza como actividad específicamente dirigida hacia ellos, sino que es una práctica adicional que se dirige al venado.
CAMBIOS
En los principales centros de población, como Mérida, Progreso, Motul, Izamal, Tizimín, Valladolid, Tekax y Ticul, se ha modificado el uso de la fauna, pasando de complemento alimenticio a fuente alternativa de ingresos y actividad recreativa.
Generalmente, el mercado de pieles se basa en el jaguar, el ocelote y el tigrillo, mientras que el comercio de crías abarca también a los pumas.
La cacería de felinos puede ocurrir en cualquier época del año, aunque existe preferencia por las pieles durante la temporada de sequía, cuando son más firmes y brillantes que durante las lluvias, siendo en el Oriente donde se encuentra el mercado principal para su comercio.
En cuanto a su distribución por regiones, se realizó una zonificación por áreas urbanas, indicando la presencia o ausencia del tigrillo:
Para la zona urbana que comprende Mérida, Progreso, Motul e Izamal no se tienen reportes de la presencia de tigrillo. Para la zona comprendida por Tizimín y poblados aledaños es probable encontrar a esta especie en las afueras de la zona urbana, al igual que para Valladolid y sus alrededores.
La probabilidad de encontrar al tigrillo aumenta hacia el sur de los municipios de Ticul, Pustunich, Yotholín, Oxkutzcab, Akil y Tekax.
Las extensiones de bosques tropicales donde habita el tigrillo o margay disminuyen en grados alarmantes. Sólo la protección de las selvas que aún se conservan puede asegurar la existencia futura de este animal nocturno


Información
Alimentación Hojas, frutos y semillas que toman de lo alto de los árboles.
Observaciones Suelen ser encontrados en parejas, grupos familiares ó bandadas de hasta 20 aves. Al salir el sol, vuelan desde sus lugares de descanso comunitarios hasta los territorios de alimentación, dispersos por el bosque. Hacen ruido al volar y emiten un chirrido fuerte y métalico, pero siempre comen en silencio. Al atardecer regresan a sus lugares de descanso, volando con los extremos de las alas tocándose, a la luz decreciente. Nidifican en las cavidades de los árboles grandes.
Guacamaya verde
Ara militaris
El guacamayo verde o Ara militaris, es un ave de color verde, como su nombre lo indica, matizada con un tono azul en sus remeras, las plumas más grandes de las alas. Tiene una franja carmesí en la frente y otra en la parte posterior de la cola. Mide 75 centímetros de longitud y se puede encontrar desde México hasta Brasil.
A la llegada de los españoles, los guacamayos rojos y verdes, así como las demás variedades, abundaban por todo el territorio mexicano, lo que sorprendió y admiró a los conquistadores.
En el mundo indígena que encontraron, las plumas de los guacamayos eran uno de los objetos más apreciados por las culturas prehispánicas, pues las utilizaban para adornar sus vestimentas, sus penachos y accesorios. Estas plumas eran usadas incluso para comerciar o para presentarlas a algún soberano de tierras lejanas como regalo de amistad.
En esa época, la cacería de estas aves, así como de otras igualmente vistosas, era temporal y la población tenía pleno conocimiento de las épocas en las que podía atraparlas sin ponerlas en peligro. No se cazaba por cazar y al vivir en armonía con los habitantes del Nuevo Mundo, las guacamayas tenían garantizada su existencia.
Actualmente, la explotación abusiva de las ha puesto en peligro de extinción, por lo que es necesario contribuir a conservarlas, cuidando su hábitat e impidiendo su venta ilegal.

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